Abstract
La expansión de los asentamientos informales constituye una expresión visible de la crisis urbana contemporánea. A escala global, su aumento ha llevado a un número creciente de personas a vivir en condiciones de precariedad material, exclusión socioespacial y acceso limitado a servicios urbanos básicos. En América Latina, estos procesos se inscriben en dinámicas persistentes de urbanización desigual que configuran territorios atravesados por múltiples problemas sociales. Diversas teorías sobre la violencia en los márgenes urbanos han destacado la estrecha relación entre la pobreza y la violencia; sin embargo, la manera en que estas violencias se entrelazan y afectan diferencialmente a las mujeres ha sido menos explorada. Este artículo contribuye a los estudios sobre violencia en los márgenes urbanos mediante un diálogo con la geografía crítica y feminista, perspectivas que subrayan el papel central de las mujeres —especialmente cuidadoras— en la producción del hábitat y en los procesos de autoconstrucción urbana. Desde este enfoque, el artículo analiza cómo las mujeres cuidadoras que viven en asentamientos informales negocian cotidianamente las violencias que atraviesan estos territorios y cómo, mediante prácticas de cuidado familiar, comunitario y vecinal, contribuyen a la producción social del espacio y de la vida común. Metodológicamente, el estudio se basa en una etnografía realizada en dos asentamientos informales en Chile.