Nuevo paper

Investigador del Núcleo Milenio NUVIV participa en paper sobre el microbioma de la vivienda social metropolitana

Resumen

"Ecologías domésticas: diversidad multiescalar en la vivienda social metropolitana" fue elaborado por Felipe Encinas (Escuela de Arquitectura y Centro de Desarrollo Urbano Sustentable, Pontificia Universidad Católica de Chile), Carlos Aguirre Núñez (Escuela de Arquitectura, Universidad San Sebastián; investigador del Núcleo Milenio Sobre los Desafíos de la Vivienda, NUVIV), Carmen Freed (The Bartlett Development Planning Unit, University College London), Katia Soto Liebe (Facultad de Economía y Negocios, Universidad de Chile), Juan Ugalde (Center for Bioinformatics and Integrative Biology, Universidad Andrés Bello) y Ricardo Truffello (Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales y Observatorio de Ciudades, Pontificia Universidad Católica de Chile).

¿Qué tienen en común la estructura urbana de una ciudad, las ampliaciones que una familia hace a su casa y las bacterias que viven en su cocina? Un nuevo paper publicado en Materia Arquitectura (N° 30, agosto de 2026) sostiene que estos tres niveles —lo metropolitano, lo doméstico y lo microbiológico— no son planos separados, sino que están profundamente conectados, y que esa conexión tiene consecuencias directas para la salud ambiental.


Viviendas iguales, hogares distintos

La vivienda social incremental parte de un diseño homogéneo: unidades idénticas, pensadas para crecer según las necesidades de cada familia. El paper toma esa premisa como punto de partida y la lleva a un terreno poco explorado hasta ahora en Chile: ¿qué ocurre con el microbioma de esas viviendas una vez que sus habitantes las transforman? A partir de una revisión interdisciplinaria y de un estudio exploratorio en un conjunto de vivienda social incremental en Renca, los autores muestran que viviendas construidas como copias exactas han desarrollado, con los años, condiciones microbiológicas tan distintas entre sí como sus propias ampliaciones y formas de ocupación. Para comprobarlo, el equipo secuenció muestras tomadas en cocinas y living-comedores —los dos espacios de mayor intercambio entre habitantes, objetos y exterior— y caracterizó ahí las comunidades bacterianas y fúngicas presentes en cada hogar.


Lo que explica la diferencia

Los resultados muestran una alta variabilidad microbiológica tanto entre viviendas como entre recintos de una misma casa, y esa variabilidad no es aleatoria: está asociada al uso del espacio, la ocupación, la ventilación, la humedad y el grado de intercambio con el exterior. Es decir, las decisiones de diseño, las ampliaciones informales y los hábitos cotidianos de cada familia dejan una huella microbiológica medible. El paper concluye que la vivienda funciona como una instancia de mediación entre procesos urbanos, ambientales, sociales y biológicos, y que el microbioma doméstico debe entenderse como una condición sociomaterial relevante tanto para la cohabitación multiespecie como para el diseño de ambientes saludables, especialmente en un tipo de vivienda —la social— donde
estas dimensiones rara vez se han cruzado.

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